La maldad de los titulares o la desinformación inmobiliaria.

No cabe la menor duda, el país está ante una situación difícil provocada por la crisis financiera global y los efectos del estallido de la burbuja inmobiliaria, todo ello agravado por los males endémicos de nuestra economía, sistema productivo y normativa laboral, males que habíamos olvidado bajo los efectos embriagadores de la  bonanza económica vivida durante los últimos años.
Solucionar o mitigar estas patologías endémicas y generar confianza en la población es el objetivo que se han marcado los agentes sociales y que nos debería permitir salir de esta situación, al menos, a la velocidad de nuestros vecinos europeos.

– Morgan Stanley da por finalizado el ajuste de precios.
– The Economist cifra en un 40 % la sobrevaloración de la vivienda.
– La recuperación económica empezará en el segundo semestre de 2.011.
– El precio debería bajar 24 % para superar la burbuja.
– La venta de viviendas crece un 5,9 % en 2.010 según el Gobierno.
– Bancos y cajas solo dan hipotecas para comprar sus pisos.
– Según Fomento el precio de la vivienda ya repunta en 13 provincias.
– El precio de la vivienda descendió un 3,9 % en 2.010 según TINSA.
– La mayoría de las casa se venden solo después de rebajar un 20 %.
– El Banco Central Europeo frena el ajuste de los precios de la vivienda.
– Caída sin precedentes del precio de la vivienda en Febrero de 2.011.
– La venta de viviendas comienza a repuntar.

The Economist house-price indicators
The Economist house-price indicators

Estos son los titulares con los que nos hemos estado desayunando los últimos días en este país. No están extraídos de prensa sensacionalista, no, están extraídos de prensa y medios especializados en vivienda y del mundo inmobiliario en general.
La intoxicación etílica, al borde ya del coma, a la que los medios de comunicación están sometiendo a la población, al dar crédito y poner altavoz a opiniones de dudosa imparcialidad, no hace más que añadir confusión y desconcierto al futuro comprador o vendedor de un objeto inmobiliario, generando con ello un efecto contrario al que en teoría se pretende, que es generar confianza, puesto que la confianza se podría generar analizando la situación de forma realista y con datos reales, no expresando voluntades y manejando los datos a merced de ellas para mostrar titulares tendenciosos.

Ya centrados en el sector inmobiliario, puntal de la economía española hasta hace bien poco y al que por lógica se le debería prestar una atención especial, vemos con demasiada frecuencia que se están vertiendo mensajes destinados únicamente a generar desmesurada confianza al comprador, para convencerlo como sea de que está ante un momento único y que se le está escapando la oportunidad de comprar barato puesto que el mercado se está reactivando y como consecuencia los precios ya están remontando.
Al vendedor, bien al contrario, se le lanzan mensajes apocalípticos diciéndole que los precios aún van a caer entre un 35 % y un 45 % y que lo peor está por llegar, que vende ahora o se va a comer su inmueble con patatas.
Estoy de acuerdo en que se deben alcanzar umbrales de precio más idóneos y consolidar una corrección suficiente que permita ya percibir un cierto grado de normalización, pero no de esta forma, atentando a la inteligencia de las personas (las que saben un poco de todo esto) o aprovechándose, en algunos casos, del desconocimiento general de temas quizás un poco complejos.

 Vista la disparidad de la información que ofrecen los titulares, vertida siempre por fuentes absolutamente autorizadas, no cabe sino pensar que algunos pretenden manipular la opinión de las partes implicadas, porque descarto sin la menor duda que hayan errado tan flagrantemente en sus juicios de valor y más cuando al leer la totalidad de los artículos, siempre aparecen al final las matizaciones y la más o menos “correcta” interpretación y es que todos sabíamos cual es la misión del titular: captar la atención, es de escuela, pero lo que ha cambiado hoy es que ante tan enorme cantidad de información a la que el público tiene acceso actualmente, la gran mayoría de los lectores solo pueden quedarse con el titular y solo los que estamos realmente interesados en la materia, generalmente por razones profesionales, estamos obligados a leer hasta el final para tener la oportunidad de formarnos un criterio no sin antes, atención, someter la información a los filtros habituales. Y he aquí el delito, están creando opinión con los titulares, a sabiendas de que la mayoría de lectores no pueden ir más alla entre otras razones por falta de tiempo (y ganas).

Pronosticar la evolución del mercado inmobiliario para los próximos años, en la situación general en la que nos encontramos es ciertamente difícil, pero hay suficiente información disponible como para confeccionar un análisis que sea imparcial e inteligible y que permita, tanto al comprador como al vendedor, tomar la decisión que más le convenga basada en el sentido común, siempre con la ayuda de un buen agente inmobiliario que conozca bien el mercado y el producto con el cual trabaja y que se distinguirá de los demás por su exposición clara y sencilla de cuál es la realidad actual del mercado inmobiliario sin caer en la tentación del tremendismo y del titular sensacionalista con el que se ha desayunado.

Simeón Ribes
CEO Primeralinea

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Acerca de Primeralinea

PRIMERALINEA, servicios inmobiliarios especializados. Solo gestionamos inmuebles junto al mar.
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